
Hoy en día ya no resulta extraño encontrar por la calle una gran cantidad de mujeres con su cuerpo tatuado. El tatuaje ha logrado vencer el estigma de ser una “práctica masculina” que designaba fuerza y oscuridad, para pasar a ser concebido como un arte corporal apropiado para todos, sea cual sea el sexo o la edad.
De todas maneras, debo reconocer que hay ciertos estereotipos que tenemos en nuestra mente que al verse invadido por los tatuajes, genera un rechazo, al menos a simple vista. ¿De qué hablo? Del caso de las novias tatuadas.
Muchas mujeres en algún momento de su vida deciden casarse, y siguiendo con la tradición occidental desean hacerlo luciendo un elegante vestido blanco, con tul y ramo de flores. Pero ¿qué sucede con las mujeres que llevan en su cuerpo, en zonas visibles grandes tatuajes?

