La fotógrafa británica Araminta De Clermont documentó los tatuajes de los presos que están encarcelados en Ciudad del Cabo (Sudáfrica). Estos hombres tienen tatuajes que se extienden por sus caras y sus cuerpos, cubriendo distintas partes y con distintos símbolos.
No es novedad que los cuerpos han sido utilizados como bocetos de la historia criminal (ya hemos visto muchos ejemplos, como la mafia rusa, las maras y los yakuza). Y los criminales de Ciudad del Cabo no quedan atrás.
Muchos de los presos que retrata esta fotógrafa son personas sin hogar, con tatuajes que se hicieron cuando estuvieron en la cárcel (por cierto, la “tinta” utilizada en las cárceles de Sudáfrica es una mezcla de plástico con polvo de ladrillo, algo nada saludable para quienes se los hacen). La obra de esta fotógrafa intenta ir un poco más allá, mostrando a las personas que hay tras esos tatuajes en su contexto de encierro.


